ORACIÓN DE LA NOCHE DEL SÁBADO 10 DE FEBRERO

Señor, gracias por este día que me has permitido vivir. Quiero vivir para anunciar que se puede actuar de un modo distinto; que no gana la lógica del odio, aunque a veces se imponga con fuerza. Hoy reconozco que ese camino no lleva a donde quiero estar. Gracias por cada instante en el que pude sentir que me acompañaste, por cada momento en el que pude evidenciar tu presencia a mi lado. Gracias porque en medio de las situaciones duras pude sentir tu apoyo y porque al momento de tomar decisiones me diste la capacidad de discernir.

Quiero pedirte que me regales en esta noche la capacidad de descansar de tal como que mañana pueda levantarme con nuevas fuerzas para seguir luchando por mis sueños. Te doy mi corazón, te ofrezco mi ser, para que hagas en él tu voluntad; para que mi vida sea un signo visible de todo lo bueno que eres y que haces. Porque nunca me dejas, porque no me abandonas, porque no me sueltas, sino que permaneces conmigo siempre y me llenas de ánimo para seguir en la lucha. Te pido que no me contamine el odio, que mi corazón sea inmune al veneno de la ira.

Que la soberbia no sea la consejera de mi vida. Que si algo me indigna, haga lo que pueda para cambiarlo sin que afecte su lógica, sin que me desvíe del camino y termine convirtiéndome en eso que digo odiar. Quiero que me llenes, que me tomes, que me selles para Ti. Muchas son las tentaciones que acechan mi vida, te pido que mi corazón esté lejos de todo lo que le hace daño, que con la fuerza de tu presencia pueda sentirme protegido y amado. Quiero actuar siempre para tu gloria porque sé que sin Ti no podría hacer nada.

Amén.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *